miércoles, 17 de octubre de 2012

El mundo

Un día, dos monjes iban caminando hasta que llegaron a un arroyo junto al que una joven esperaba a alguien que la ayudara a cruzar. Sin dudarlo, uno de los monjes la levantó en vilo y la cruzó, depositándola a salvo en la otra orilla. Los dos monjes siguieron caminando y después de un rato, el segundo monje, incapaz de refrenarse, le dice al primero: "Como sabrás, no se nos permite tocar a las mujeres. ¿Por qué cargaste a esa mujer a través del arroyo?". El primer monje respondió: "Ya puedes soltarla. Eso fue hace dos horas".

John Cage.-

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